miércoles, 10 de agosto de 2011

Capítulo 4: Consecuencias

Me desperté de madrugada. Mi marido seguía durmiendo. A la mañana siguiente tendríamos una rueda de prensa por lo de nuestros hijos.
  -Perdidos...en medio del océano- pensé -¡Ay!...
Me revolví un poco en cama, no podía conciliar el sueño.
  -¿Qué será de ellos?- pregunté en voz baja mirando por la ventana
  -Posiblemente estén muertos- dijo Eugene
  -¡¡Eso ni lo plantees!!- grité alporizada -¡¿Como puedes decir eso y quedarte tan tranquilo?!
  -Vamos Azalea- dijo Eugene con tono de consuelo -Tenemos que dormir. Mañana tenemos una rueda de prensa.
  -Sigo sin entender como puedes estar tan tranquilo.
Eugene apagó la luz de su mesilla previamente encendida para ver mi cara.

Aquel día amaneció. Un día que no quería que llegase. Sin detenerme a pensar en si realmente mis hijos seguirían vivos me levanté de la cama perezosamente. Azalea no estaba a mi lado. Me puse, como era habitual, el traje y la corbata que Colette me habia elegido. Bajé a la cocina. Nuestra encargada del hogar ya había hecho el desayuno. Un desayuno particularmente pequeño en comparación al que solíamos organizar cuando nuestros hijos estában con nosotros. Me senté frente a mi taza de café. Acacia seguía sin dar señales de vida. El cielo estaba nublado. Nubes grises oscurecían el paisaje de ciudad que se contemplaba desde el gran ventanal de la cocina.
  -¡Azalea!- grité
Al no obtener respuesta le hize un gesto a Colette para que ella fuese a buscarla.
  -Sí, señor- dijo inclinandose a modo de reverencia
Con calma fui tomando mi abundante desayuno diario.

  -¿Como puede comer en una situacion como esta?- pensé mientras acomodaba mi oscuro cabello recogido en una trenza sobre mi hombro derecho.
Yo sabía perfectamente donde estaba Azalea. La conozco mejor que su propio marido. Me dirigí apresuradamente a la buhardilla.
  -Señora...su marido le espera para desayunar- dije con un hilillo de voz.
Azalea se encontraba envuelta en una manta mirando por la velux con la cara pálida y los ojos enrojecidos. Se levantó y se encaminó hacia las escaleras. Por el camino le dio un bajón. Me dio un abrazo.
  -¿¡Y si no los encontramos nunca!?- dijo rompiendo a llorar -¿¡Qué va a ser de mi sin mis hijos!?
No pude decir nada. Solo apoyé levemente mis manos bajo sus codos y la levante de mi hombro. Le miré fijamente a los ojos. Sus ojos azules como el mar gritaban sigilosamente por un poco de cariño, un abrazo, una sonrisa. Volví a abrazarla.
  -Colette...yo...gracias
  -No pasa nada, Azalea- dije con voz suave
  -Tus ojos verdes...siempre saben sacar lo mejor de mi- dijo con voz amable
  -Para eso estamos los amigos ¿No?- dije sonriente
  -Tú...
  -No digas nada. Aloces te espera para desayunar
  -No tengo hambre. Tengo el estómago cerrado.
  -Bueno...pues te hago una tila...para los nervios
Sus grandes y marcadas ojeras en su perfecto y pálido rostro denotaban que llevaba toda la noche sin pegar ojo. En cierto modo es normal. Sus hijos habían desaparecido. Lo que no era normal era lo del señor Aloces. Siempre tan excelente. Por fortuna o desgracia, su hijo Kimi había heredado la misma habilidad para ocultar a los demás sus problemas. Era como si el chico llevase un gran armadura que no dejaba a nadie ver sus malos sentimientos. Todo fuera eran cosas buenas. La oscuridad en su interior pasaba desapercibida...para casi todo el mundo. Creo que la sensibilidad de Azalea la heredó la más pequeña. Kumiko, que con el tiempo se volvió muy callada. y cada vez más vinculada con Kimi. Pobres chiquillos. No son más que niños, y andan por ahí. A la deriba. Sólo espero, por el bien de Azalea, y por ellos, que alguien bueno los encuentre.

Un día más amanecía en la isla. Si no me equivoco llevamos aquí cerca de...mes y medio. El tiempo de repente parecía haberse acelerado. En este tiempo Kimi ya se había especializado en caza junto con Inari, que tambien recolectaba frutos. Ilia exploró toda la isla y descubrió que formaba parte de un archipiélago, además entre Ilia y Kimi encontraron unas tumbas, trece concretamente, que albergaban, según Kimi, algún misterio. Kimi también descubrió un lago en la falda de una de las montañas y que uno de los dos picos era un volcán inactivo. Por último, yo me especialicé como médico de la isla. Ahora todo iba bien. Las cosas marchaban sobre ruedas. Todo el mundo parecía feliz, aunque yo...extraño muchisimo a mamá y papá...sobre todo a mamá...
  -¡¡¡Kumiko!!!- la voz de Ilia me hizo despejarme -Vamos a desayunar
Además de todos los progresos hechos por nosotros encontramos cosas útiles en la isla. Como un sistema de agua corriente, más conservas y animales domésticables, por suerte. Teníamos vacas, o eso parecían, ovejas, y gallinas. Además estábamos enmpezando a cultivar. Hoy íbamos a desayunar, como todos los días desde que tenemos las vacas, leche. Teníamos montada una pequeña cabaña, hecha por Kimi e Ilia. No parecía demasiado consistente, pero al menos detenía las lluvia, la poca que caía de vez en cuando. Tras desayunar en la gran mesa de piedra que había debajo de la cabaña, nos dispersamos. El día transcurrió tranquilo, no hubo demasido que hacer. Bien entrada la noche Kimi decidió reunirnos bajo la cabaña, al rededor del fuego. Repartió entre nosotros unos cristales de color muy extraños. Uno verde que tenía en su interior un grabado que ponía: ''Tierra''. Le dió otro a Ilia de color rojo en el que ponía: ''Fuego''. Otro a Inari, de color azul, en el que figuraba: ''Agua''. Y por útimo, otro a mi, éste era amarillo, en que estaba inscrito: ''Viento''. Los signos y elementos coincidian. Tauro, Leo, Acuario, Sagitario, resoectivamente.
  -Los signos nobles de cada elemento- dijo Kimi sosteniéndo su piedra.
  -Son preciosas- dije
  -Sí, tienen un particular brillo...- enunció Inari
  -Sí como iridiscente- añadió Ilia
Serían ,a partir de entonces, nuestros amuletos.

  -Número cuatro...¡¡¡¡¡Número cuatro!!!!! ¡¡Despierta!!¡¡Ayúdame!! ¡¡Despierta!!¡¡¡¡Número cuatro!!!!.
Ese sueño se había vuelto muy acucinate ultimamente. Como si quisiese decirme algo tabú. Me incorporé dentro de la cabaña. El fuego ya se había apagado. Cogí mi rama/espada y me encaminé hacia la playa. La luna brillaba en su cénit. La luna llena iluminaba las transparentes y gelidas aguas, hasta llegar a la arena, marcando así los bordes de la pequeñas dunas que el viento había formado. Me sentía cómodo observando la luna. La obra de la naturaleza...el destino quiso traernos aquí...
  -¿Dónde está la trampa?- pensé -Todo es demasiado perfecto.
Entonces aprecié algo que el oleaje había traido. Algo particularmente grande. Más o menos de mi altura y una complexion considerable. Me levanté para apreciar mejor lo que era. Ví que el ''objeto'' en vano intentaba moverse. Eche a correr. Me tiré a su lado tan rápido com pude y me acerqué a su cara. aún respiraba.
  -¿Me escuchas?- dije con voz suave -¡Oye!
Le zarandee suavemente. Emitió un sonido ahogado. Era un chico. Más o menos de mi edad. Tenía la cara completamente pálida y los labios amoratados. Como Ilia cuando llegó. No paraba de echar agua por la boca. Lo alejé un poco de la marea y lo tumbé en el suelo. Iba a tener que hacerlo...su vida dependía de ello. Pero, era un desconocido. Me obligué a mi mismo.
  -¿Desde cuando eres tan pudoroso?- me dije a mi mismo a modo de reprimenda
Observé que el chico ya no respiraba. Inspiré profundamente, tomé aire, le tapé la nariz, bajé su madíbula los máximo posible, y...fui acercando poco a poco mis labios a los suyos. Apreté los ojos y...le hice el boca-boca como me habían enseñado en todos los cursos teóricos del instituto. Comenzó a toser. Intentó incorporarse. Yo le ayudé y vomitó muchisima agua. Todo agua.
  -¿Me oyes?¿Estás bien?¿Como te llamas?- pregunté inquiriente
  -Bien, gracias- dijo con un hilillo de voz -Me llamo...Azrael.
  -¿Puedes caminar?- pregunté levantándole por un hombro sobre el mío.
  -Creo..que...con ayuda...si...- dijo con la respiración ahogada
Lo llevé hasta la cabaña, que ahora estaba mucho más cerca de la palya, y le di mi manta.
  -Vas a tener que...
  -Lo...se...- contestó débilmente -Me...
  -¿Ayudas?- dije -Claro, ya  no puedo hacer nada peor
Frunció el ceño. Me acerqué y le ayudé a quitarse la camiseta negra que llevaba. Su piel era completamente blanca, en contrastee con su pelo negro y corto. Intentó quitarse los tenis tambien negros que llevaba pero no pudo, debido al frío que le paralizaba todo el cuerpo. Le ayudé a desvestirse. Hasta un punto insospechado. Cuando se quedó en ropa interior, dije basta.
  -Ahí ya te las arreglas tú...- dije
  -Sí- gracias
  -No hay de qué- dije mientras le levantaba del suelo.
Una vez de pie, me dio la espalda.
  -¿Me puedes...agarrar la...manta?- dijo con la voz baja y aún dificultosa de oir
  -Claro...- dije
Cogí ambos extremos de la amplia manta con la que antes dormía yo. Él se retorció bajo esta, en un intento de liberarse de la ropa interior mojada. De repente agarró al manta.
  -Gracias...- dijo
Volvió a tumbarse al lado de las brasas. Yo me fui a por leña y otra manta. Cogí tres o cuatro ramas grandes con una mano y con la otra una manta nueva. Me acerqué a las brasas, aún conservaban algo de temperatura. dejé las ramas encima y pensé un modo de encender la hoguera de nuevo. Como no se me ocurría nada se pasó por la cabeza hacer la tontería con el amuleto de fuego de Ilia. Lo acerqué a la madera como haciendo un ritual mágico y de repente las brasas vovlvieron a mantener una hoguera.
  -No puede ser...- dije boquiabierto
  -¿Como lo has hecho?- dijo Azrael impresionado
  -No lo sé- dije
Al oir a mis hermanos moverse decidí volver a dormir.
  -Bueno...ahora duerme, lo necesitas.- dije -Buenas noches
  -Buenas noches.

lunes, 4 de julio de 2011

Capítulo 3: El Remanso de los Sueños

Turonne se levantó de un salto.
  -¿Dónde lo habeis visto?- preguntó emocionado
  -Por aquí, ven- dijo Odell
Me disponía a echar a andar junto con Kimi e Ilia pero Kimi intervino.
  -Inari, quédate con Kumiko- dijo al tiempo que me pasaba el cuchillo -¡Cuida de ella!
  -¡¡Tú estás loco!!- dije tras esquivar el cuchillo -¡¿Cómo me tiras el cuchillo, tarado?!
  -No copies mis frases- exclamó Tyronne ya a lo lejos
Tyronne y Odell desparecieron entre los arboles. Suspiré mientras recogía en cuchillo del suelo.
  -Bien...¿Qué hacemos?- pregunté con tono de interés
  -No se tú...pero tengo unas gana de bañarme- dijo Damara
  -¡Pues vamos!
No teniendo bañadores habría que bañarse en ropa interior...interesante...o más bien incómodo...bueno, resultaría divertido. Nos dirigimos juntas a la playa tras dejarle un aviso Tyronne escrito en suelo con carbón:  ''Estamos en la playa, que os den XD''.  ¿A que soy majísima?

Odell y yo íbamos corriendo hacia dónde ellos habían visto la puerta. Subimos media altura de la montaña y llegamos a una pequeña explanada y él se asomo a un borde.
  -Mira...ahí está- dijo Odell agachado en el suelo
  -Bien...allá voy- dije convencido
Salté del borde hacia el saliente. Debajo solo había un acantilado que caía al mar. Pisé justo el borde.
  -¡Buf!- dije blandiendo con más firmeza la rama/espada detrás de mi cuerpo
De repente el suelo, aparentemente granítico, cedió bajo mis pies, justo la línea de borde en la que yo me encontrba emplazado de desmoronó.
  -¡¡¡Tyronne!!!- gritó Odell desesperado
Me agarré al borde restante, apoyé los pies en la pared de piedra. mi mano izquierda se deslizaba hacia fuera haciendo que mi vida se acercase por momentos a su fin. Clavé las uñas en la piedra, no me sirvió de mucho, seguía deslizándome, me iba a caer. Ahora era o todo o nada. Tenía que empujarme con las pierna por la pared de piedra, lo cual haría más posible mi caída pero me daría al única posibilidad de sobrevivir...mi otra opción era quedarme a ver que pasaba. Hice fuerza con los pies y mi mano izquierda se soltó. Odell se retorcía en sí al no poder hacer nada por mí. Lancé mi rama/espada hacia el interior de la cueva y me agarré de nuevo, esta vez con las dos manos. Volví a hacer fuerza con los pies y subí al interior de la cueva.
  -¡Uaah!- exclamé sonriente -Por poco
  -¡¡¡Oye tú!!!- dijo Odell mientras saltaba al saliente -¡¡¡La próxima vez que quieras suicidarte lo haces sin que yo te mire ¿Entendido?!!!
  -Vea
  -¿Qué?
  -Se dice ''sin que yo te vea''
  -¡¡Vete por ahí!!
Ah...amor de hermanos. Le dediqué una mirada risueña a Odell
  -Gracias- dije
  -¿Por?- prguntó extrañado
  -Por preocuparte por mí- dije -Creí que Xanthe y tú me odiabais
  -¿Cómo vamos a odiarte? Eres nuestro y hermano mayor. Y ya sabes si me agradeces que me preocupe por ti...¡¡No me hagas preocuparme!!- dijo bajando el saliente hacia dónde yo estaba para luego dirigirse a la puerta de metal. Me acerqué y le abracé.
  -De nuevo, gracias...

Me quedé al lado de la puerta, esperando alguna reacción de Tyronne. De repente sin motivo aparente puso cara de sorpresa.
  -¿¡Suministros!?- exclamó
Me giré , lo leí y miré hacia él.
  -Sí, pone sumisnistros- dije señalando el pequeño cartelito blanco.
  -¿Sabes lo que eso significa?
  -No
  -Botiquín para ti
No dije nada, solo sonreí. Él se acercó a la puerta y la empujó. Estaba cerrada. Me puso una mano en el estómago apartándome y comenzó a golpear la puerta con los puños. Intenté hablar con él para que parase pero no conseguí hacer sonar mi voz por encima del ruido que emitía la puerta. De repente cambió de ataque, le dio un codazo a la puerta y el golpe de gracia, giró sobre sí mismo y le dio una patada, patada con la cual la puerta se abrió.
  -¿Acabas de..?¿Y por...?Nah...eres un bestia, jajaja- dije entre risas
  -Ya, jaja- dijo con tono un poco forzado
Pasé por la puerta rozando con la mano la cara externa de la puerta. Tyronne se quedó constantemente detrás de mi, fuera de mi campo de visión. Empecé a rebuscar por la pequeña sala. Había muchas conservas. Y finalmente...encontré una caja bastante grande para lo que era.
  -¡¡Ahá!!- dije contento -Jeje, el botiquín
  -Sí, bien, vamonos- dijo Tyronne con tono de prisa
Me disponía a coger el botiquín cuando vi que mi mano derecha estaba manchada de sangre.
  -¿Sangre?¿De donde ha salido?- pregunté extrañado
Miré por mi ropa, buscando un posible origen. Luego miré hacia la puerta.
  -¿Estás seguro de que es sangre?¿No puede ser...?- dijo Tyronne como excusándose
Me acerqué a la puerta. Estaba llena de sangre por la parte abollada. Miré súbitamente hacia él.
  -Y tanto que si estoy seguro de que es sangre- dije andando hacia él -¡¡Como que es tuya!!
Le cogí por una mano. Tenía los nudillos completamente pelados y ensangrentados , casi se le veía el hueso.
  -Mira, te voy a hacer unas curas- dije convencido -¿Me dices tú lo que hay que hacer?
  -Hmmm...- Tyronne vaciló -Vale...
Abrí la gran caja de cartón que era nuestro botiquín. Me senté en el suelo y me quedé mirando para él. Él se sentó en esa posición de cuclillas-fetal que nadie más sabe hacer.
  -Bien, coge gasas, vendas, agua oxigenada, alcohol y mercromina o betadine, lo que haya de los dos.- dijo con eficacia
Cogí del botiquín todo lo que él me había dicho, aunque me costó encontrar la mercromina.
  -Además coge algodón y esparadrapo- dijo rectificándose - Bien ahora...
  -Cuando no sepa te pregunto, ¿OK?- dije mojando el algodón en agua oxigenada
Le hice un gesto para que me acercase as manos. Empecé limpiándole las heridas de los nudillos mientras le miraba la cara de culpabilidad que me estaba poniendo. Luego cogí el alcohol.
  -Ese puede echarlo sin algodón, más que nada porque se evapora muy rápido
  -Vale, bueno, esto te va a doler- dije con tono de compadecencia
Le eché rápido el alcohol por encima de las dos manos y ni se inmutó.
  -¿Cómo puedes...?
  -No me hagas hablar- interrumpió él hablando entre dientes
Vale, sí le duele, pensé que no era humano.
  -Bien- dijo con tono de alivio -Ahora coge las gasas y a dos de ellas echales un poco de mercromina y`pon una sobre cada mano, luego fijalas con dos tiras de esparadrapo y pon las vendas.
Hice todo lo que él me pidió, salvo lo de las vendas, eso solo sabe hacerlo él.
  -Si no puedes con las vendas...- dijo Tyronne
  -Sí, ten, mejor hazlo tú- dije con una sonrisa
Cogió una de las vendas y se la enroscó en la mano empezando por la muñeca yendo hasta los nudillos y volviendo hacia la muñeca.
  -Pásame esparadrapo- dijo mientras aguantaba la venda con la mano libre
Cogí el esparadrapo lo mordí y arranqué dos trozos.
  -Toma- dije tendiéndole la mano con el trozo de esparadrapo
  -Gracias- dijo cogiéndolo
Lo colocó al final del vendaje y repitió el mismo proceso con la otra mano.
  -Vamonos- dijo Tyronne levantándose
  -Vamos- dije levantando el botiquin conmigo
Al salir de la sala él cogió su rama/espada y la puso en la parte de atrás de su cinturón. Comenzó a trepar por un aldo de la cueva hasta que llegó lo suficientemente alto como para ver la parte de encima de la cueva, la explanada de antes.
  -Pásame la caja- dijo subido a un pequeño reborde
Le subí la caja y él la subió a la explanada. Luego subió él, después yo. Volví a coger la caja y nos encaminamos hacia el ''campamento''. Al llegar y ver que Xanthe y Damara no estaban deje la caja al lado de una gran roca y observé que había algo escrito en el suelo.
 ''Estamos en la playa. Que os den XD''
  -Jaja, ¡que maja!- dije en tono irónico -Están en la playa. Cada vez Xanthe se parece más a Tyronne- muermuré por lo bajo.
  -Las esperamos aquí, ¿no?- dijo Kimi

  -¿Cuánto tiempo llevamos aquí?- pensé
Xanthe y yo estuvimos prácticamente toda la tarde en la playa jugando juntas. La verdad es que echaba de menos esto. La presión social, nuestros padres, la situación familiar, todo, nos lo había quitado. En nuestra ciudad, en nuestras playas, esto no habría pasado. Toda la tarde jugando en el agua en ropa interior...vamos como niñas pequeñas.
  -¿Nos vamos?- dijo Xanthe recobrando el aliento -Está atardeciendo y estoy mallada
  -Sí, vamos
Al llegar al campamento vi que Odell y Tyronne ya habían llegado, yo no tenía ningún reparo en que mis hermanos me viesen en ropa interior, pero no estaba tan segura de que Xanthe pensara lo mismo.
  -Tyronne y Odell ya están en el campamento- susurré al oído de Xanthe
  -No pasa nada
  -¡¡Venid rápido, hay cosas que hablar, nuevas noticias!!- dijo Tyronne
  -Kimi no hables solo, das mucha pena- dijo Odell
  -Vamos os he oído salid de detrás de la roca- insitió Tyronne
Ambas salimos, sonrientes y en ropa interior
  -Hemos conseguido un botiquín- dijo Odell cambiando de tema (no quería reconocer el gran oído de Tyronne)
De repente metió una mano hasta el fondo de la gran caja y saco cuatro toallas. Nos pasó dos a nosotras y le pasó una a Tyronne, la otra se la quedó él.
  -Secaos, dentro de poco nos vamos a dormir- dijo éste último
Damara y yo nos alejamos un poco para secarnos y volvimos ya vestidas.
  -También he conseguido algo de comer...sé que nos os gustan pero hay que apechugar...espárragos en lata- dijo Tyronne sonriente
Ante la cara de Xanthe de ''¡Oh no socorro!' metió de nuevo la mano en la caja y sacó otras cuatro latas.
  -También hay garvanzos- dijo Odell mientras Tyronne mostraba la etiqueta de la lata y ponía cara de anuncio
  -Bueno eso ya es más aceptable...aunque llevamos todo el día sin comer y tal...- dijo Odell
  -Entonces- dijo Odell mientras metía una vez más la mano en la caja -Tomad tenedores

Odell repartió los tenedores, abrimos los garbanzos gracias al abre-fácil que tenían y cenamos. La verdad es que estaban bastante ricos, bueno, quizás fuese por que llevaba todo el puñetero día sin comer nada, no le iba a hacer ascos a nada.
  -¡¡Tyronne!!- gritó Damara -¡¿Qué te ha pasado en las manos?!
  -Ahn...nada, me hice daño al abril la puerta de aluminio...Odell me hizo las curas
  -Se dejó los nudillos en la puerta a base de puñetazos- aclaró Odell mientras comía sus gravanzos
  -¿Por qué?- preguntó Damara
  -Por darnos de comer- dijo Xanthe con tono de haberse dado cuenta en ese preciso instante
  -Y por curarme- dijo Odell
  -Dejadme cenar en paz- exclamé sonrojado
Damara se levantó y me abrazó. Solo pude responder pasándole los brazos por su espalda.
  -Gracias por cuidar de nosotros hermanito- dijo Damara
  -Sí...gracias- dijo Xanthe
Me sentí genial en ese momento. Sentí como si todo lo que había sufrido hubiese servido para algo. Sólo sonreí con timidez, como diciendo ''de nada''.
  -Bueno...vamos a dormir- dije sonriente
Todos nos juntamos y nos tapamos con las toallas secas, la de Odell y la mía. Hoy Xanthe dormiría conmigo y Damara con Odell. Poco después de cenar, todos nos acomodamos en nuestros sitios y nos quedamos dormidos prácticamente al instante.
  -Número cuatro, despierta, Número cuatro...- no era mi nombre pero sentía que se refería a mi -¿Número cuatro?...¡¡¡¡Ah!!!!¡¡¡Número cuatro!!!¡Despierta ayúdame!- la voz de la mujer que me llamaba se quebraba con cada vez que pronunciaba esas palabras -¡¡Número cuatroooo!!
Me desperté. Xanthe descansaba sobre mi pecho. Odell estaba espalda con espalda conmigo, abrazado a Damara.
  -Esa mujer...parecía en apuros...- pensé -¿Me llamaba a mi?¿A qué se refería con lo de número cuatro? Siempre fue mi número pero...
Mientras reflexionaba acariciaba el pelo de Xanthe.
  -Ya lo pensaré...ahora tengo que descansar
Vovlí a tapar a Xanthe con la toalla y me dispuse a dormir.
  -Hasta mañana- susurré

miércoles, 29 de junio de 2011

Capítulo 2: Ansiado eqilibrio

Ya era de noche y lo único que mantenía un recodo de luz era la pequeña hoguera hecha por Tyronne. Sentía un poco de frío, sobre todo por la pierna izquierda.
  -Oye Odell- dijo Damara mientras se sentaba al lado del fuego -¿Aún te duele la pierna?
  -No, casi nada, solo siento un poco de molestia al hacer fuerza y duele un poco si toco pero nada mas- respondí esbozando una sonrisa
  -¿Por qué habeis sido tan duros con Tyronne?- dijo Damara mirando hacia Xanthe -Él no tiene la...
  -¿Culpa?- interrumpió ella -Te recuerdo que estamos aquí por su deseo
  -¿Y? Él no tenía ni idea de que se fuese a cumplir y además, lo hizo por nuestro bien- dijo Damara muy convencida
  -Lo cierto es que- comencé -supongo que no creyó en la leyenda
  -Y así es como hemos llegado aquí, por su increencia- dijo Xanthe dándonos la espalda
  -¿Tanto te cuesta quererle?- pregunté
  -Eh...¿Qué es eso?- dijo Damara intrigada señalando a un punto entre las rocas
No contestamos, nos limitamos a mirar como se levantaba y cogía una de las ramas que formaban la hoguera dispuesta a recoger lo que había señalado. Según se acercó algo pareció brillar entre las rocas. ¿Sería una piedra preciosa? Algo así no nos serviría de mucho aquí.
  -Es un cuchillo- dijo ella levantando el puñal de entre las rocas
  -Un cu...bah- dijo Xanthe
  -Bien, eso nos servirá...ahora mismo no sé para qué pero nos servirá- dije contento
Tyronne salió de entre las sombras con la camiseta atada a la cintura y la cara tórax brazos y manos manchados de sangre la rama/espada en una mano y un animal con cuernos rectos en la otra.
  -¡¡¡Tyronne!!!- exclamamos los tres al borde del infarto
  -¡Eh! No os preocupéis...no es mía- dijo mientras dejaba su rama/espada en el suelo y tendía las manos hacia delante -Es de esta especie de ciervo. No sé como vamos a despedazarlo sin...
  -¿Un cuchillo?- dijo Damara sonriendo mientras le enseñaba el puñal que había encontrado.
  -Genial- exclamó Tyronne -Ahora sólo necesitamos dos palos altos con forma de ''Y'' y uno lo más recto posible.
Estuvieron un rato buscando, Damara encontró los dos palos en forma de ''Y'' e Xanthe el recto. Tyronne mientras tanto estuvo despedazando al animal para asarlo.
  -¡Bueno!- exclamó éste último -Esto ya está- dijo mostrando el animal descuartizado y sin huesos -Odell ¿Puedes ir asando tu al bicho? Yo tengo que ir a lavarme, si no dentro de poco voy a apestar a sudor y sangre reseca.
  -Si, claro, descuida- dije levantándome
  -¿Seguro?
  -Mira que si no...
  -Puedo, corre a lavarte- interrumpí
  -Gracias- dijo Tyronne mientras se iba
  -A ti, Tyronne, a ti...- susurré para mí
Xanthe y Damara subieron con los palos para asar la carne. Ensarté el primer trozo en el palo recto e intenté poner la base con los palos en ''Y'' pero no era capaz.
  -Si queréis el primero hacedlo vosotras sin los palos en ''Y'' voy a buscar a Tyronne para que lo monte él- dije mientras me levantaba.
  -Vale- dijo Damara
Salí del complejo rocoso hacia la playa. Vi la ropa de Tyronne colocada encima de un tronco caído. Levanté la vista y él estaba en el mar.
  -¡¡Tyronne!!- le llamé por su nombre
  -¡¡Qué!!
Avancé un poco más dado que estaba al otro extremo de la playa horizontalmente y el estaba en el agua.
  -Necesitamos que vengas a poner los palos en forma de ''Y''- dije
  -Ahora no puedo
  -¿Por que?
No dijo nada sólo señaló algo en el suelo que yo identifiqué como un simple bulto negro en medio de la arena. Tras pensar un poquitín me dí cuenta de que era su ropa interior.
  -Bueno...y...en fin...me voy- dije
  -Oye...otra cosa...no he pensado con que voy a secarme.
  -Puedes usar tus calcetines...usas una 47 de pie...malo será...
  -Ah...idiota
Él se quedó allí lavándose los brazos que seguían llenos de sangre.
  -¡¡Odell!- gritó de repente
  -¡¡Qué!!
  -Déjame aquí al lado mis vaqueros
  -Vale...- dije mientras los cogía del tronco
Me quedé mirando sus botines en el suelo...con los calcetines dentro. Me reí y le llevé el pantalón.
  -Te espero junto a tu ropa- dije -¿Vale?
  -Vale
Tardó 5 minutos en salir y llegar más o menos seco al tronco en el que le esperaba.
  -Sigues empapado- dije convencido
  -No en mi centro de gravedad
  -...Vale...
Solo llevaba puestos los calzoncillos negros. Llevaba los pantalones en la mano y el resto de ropa en la otra.
  -Pretendo secarme al fuego- dijo Tyronne
Llegamos junto con Xanthe y Damara. Ya habían montado los palos con forma de ''Y'' y habían conseguido más palos para clavar carne.
  -¡Vamos que se os enfría!- dijo Damara
  -Gracias- dijimos Tyronne y yo a la vez
  -¡Qué aproveche!- dijimos los cuatro al unísono

Odell volvió a su posición original, al lado del fuego. Tyronne dejó sus pantalones cerca del fuego y se sentó al lado de éstos. Parececían mojados. Los pantalones y él. Damara se acurrucó entre el fuego y dos rocas y yo seguía sentada a una distancia prudente del fuego. Cada uno con una pieza de carne.
  -Mañana hay que explorar la isla- dijo Tyronne
  -De eso...me encargo yo- dijo Odell
  -Pero...tu con lo de la pierna...- dije
  -Puedo, no te preocupes- respondió Odell
  -Chicos...hay que asignarle una función a cada uno, es decir, una serie de ''quehaceres'' y tareas de contribución- dijo Tyronne -Supongo que dado que yo soy el de las artes marciales, seré el cazador.
  -Sí, es el trabajo más completo, habilidad, fuerza, resistencia, reflejos, destreza...- dijo Damara
  -Eso y que hay que saber manejar armas- dijo Odell
  -Bueno...tú, Odell...explorador ¿no?- dijo Tyronne de nuevo
  -Sí, yo me encargaré de recorrer la isla
  -Damara, dado que es la más paciente para esto y tal...curandera...¿no?- interrogó Tyronne
  -Bueno...si insistes...- respondió
  -¿Y tú Xanthe?- dijo Tyronne, ahora mirando hacia mi -¿Qué quieres hacer?
  -Supongo que....ayudar a alguien en sus tareas...- respondí
  -Hmmmm buena idea...cada vez que haya que ir a cazar, explorar o recolectar tu acompañarás...¿Te parece?
  -Vale...me gusta la idea
  -Xanthe, 1ª retaguardia- dijo Tyronne mientras devoraba lo último que quedaba de su trozo de carne
Todos habíamos terminado ya de comer cuando nos organizamos para dormir.
  -A ver, ¿Cómo hacemos?- preguntó Odell
  -Pues...¿chicos por un lado y chicas por otro?- dije
  -Yo diría que mejor cada uno con quien quiera- dijo Odell
  -Yo con Tyronne- dijo Damara
  -Yo con Xanthe- dijo Odell casi al unísono con Damara
Al final dormimos prácticamente los cuatro juntos pero más juntos Damara y Tyronne. Se duerme muy bien encima de Odell, está acolchadito...

Nos despertamos por la mañana. Decidí salir en ese momento a dar una vuelta por la isla. Xanthe vendría conmigo.
  -Buenos días- dije desperezándome
  -Nas- dijo Tyronne
  -¿Qué tal dormisteis?- pregunté
  -Bien- dijeron Damara y Tyronne al mismo tiempo
  -Tyronne desprende mucho calor y eso para dormir cuando hace frío mola, jaja- dijo Damara muy despreocupada.
  -Bueno Xanthe, ¿nos vamos a ver la isla?- dije con decisión
  -Vamos- dijo Xanthe
Echamos a andar, decidimos subir a la montaña más bajita, dada mi condición de herido. En ella descubrimos que lo que parecía una montaña no lo era...si no que era un acantilado que daba vistas a un gran archipiélago de pequeñas islas. La mayor parte de árboles eran de hojas verdes y puntiagudas y había muchos animales herbívoros...no parecía haber demasiados depredadores en esta isla...
  -Odell...no te confíes...-dijo Xanthe
  -¿Por qué dices eso?- pregunté intrigado
  -Ayer a Tyronne y a mi nos atacó un lobo enorme al que venció haciéndole caer por un acantilado. Por eso...no te confíes tu estás herido y...
  -Ya está bien, sí estoy herido ¿Y? Puedo caminar, no estoy tullido ¿Sabes?- dije en tono de regaña
  -Solo me estaba...
  -No te preocupes Xanthe...estoy bien en serio...
Seguimos andando. Descubrimos que la otra montaña de la isla era un volcán.
  -Aquí detrás hay una cueva- dijo Xanthe
  -¿A ver?- dije asomándome por el terraplén
  -Habrá que avisarles ¿no?
  -Sí, vamos
Llegamos al campamento. Tyronne y Damara estaban descansando.
  -Tyrone, hemos encontrado una cueva, en su fondo hay una puerta de metal- dije
  -¿¡Restos de civilización!?- exclamó Tyronne -¡¡Vamos!!
Se levantó de un salto y cogió su rama/espada.

lunes, 27 de junio de 2011

Capítulo 1: Deseo desdichado

Era el día de San Juan. Mis padres mis hermanos y yo habíamos salido al mar para ver los fuegos desde el yate de la familia.
Yo soy Xanthe, la tercera hija de un magnate petrolero y una bien avenida ama de casa. Tengo 15 años y necesidades afectivas graves. El hermano más mayor de la familia es Tyronne, tiene 17 años, es alto y tiene el pelo castaño ondulado y más o menos corto, sus ojos azules con matices amarillos parecían sacados de un libro, ese azul solo era comparable al del cielo y es capaz de no rendirse nunca cuando se propone algo. El segundo es Odell, tiene 16 años. Es más o menos alto y tiene el pelo rubio rizo y corto y los ojos de un azul muy claro,casi fantasmales, puede ser a veces un poco arrogante pero le falta tiempo para salir a defendernos. Luego estoy yo, que soy casi la más bajita de la familia, tengo el pelo castaño y los ojos azules, como Tyronne, dicen que tengo mucha fuerza de voluntad y esas cosas...y la cuarta es mi única hermana pequeña, Damara, tiene el pelo negro, liso y largo hasta la cintura, más o menos, y sus ojos de un tono azul grisáceo, son sin duda los ojos más bonitos que he visto en mi vida, es la persona más dulce y apaciguada del mundo.
En medio del mar soplaba un viento desconcertantemente fuerte, arremolinado. Desde dónde estábamos veíamos los fuegos artificiales con todo lujo de detalles. Llegó la hora del deseo, había que escribir un deseo en un trozo de papel y tirarlo en una hoguera. Se nos ocurrió la genial idea de preguntarle a mis padre si nos dejaban hacer una pequeña en el barco. Poco más y nos tiran por la borda. A Tyronne se le ocurrió una idea para sustituir la hoguera, un mechero. Cogimos los cuatro papelitos los quemamos juntos y dejamos que el viento se los llevase en llamas y así nuestro deseo se cumpliese. La verdad es que para la ocasión mi deseo era una estupidez. Preferiría haber pedido reservas de comida a más no poder en vez del amor de cierto chico...en fin, tonterías de la edad. Nada más sentir los fuegos artificiales tocar el mar, nuestro barco comenzó a hundirse. Nosotros cuatro caímos por un lado de la borda, mis padres por el otro, la oscuridad de la noche y el frío del mar no me dejaba ver más allá del círculo que conformábamos mis hermanos y yo. ¿Qué va a ser de nosotros ahora?

Era de día, no había ni rastro de nuestro naufragio. Mis hermanos y yo llegamos a una playa desconocida. Todos estaban inconscientes todavía, vivos, pero inconscientes. El que peor estaba era Ilia, parecía haberse clavado parte de la cubierta en la pierna izquierda, la tenía llena de astillas, la cara completamente pálida y los labios oscurecidos, estaba temblando.
  -¡Odell! -exclamé mientras corría hacia él -Odell, ¿Estás bien?
Damara y Xanthe se levantaron y se acercaron.
  -Es evidente que no- dijo Xanthe con voz fría
No dije nada solo agaché la cabeza en señal de culpabilidad.
  -¿Como hemos acabado aquí?- preguntó Damara mirando a su alrdedor
  -No lo sé- dijo Odell con un hilillo de voz
  -No, Odell, no hables- dije mientras le incorporaba -Hay que llevarle a un lugar seguro o morirá de frío.
Subí a Odell a mi espalda. y los cuatro juntos nos adentramos en al isla. Parecía haber estado habitada hace tiempo, pues en el valle que dejaban dos pequeñas montañas había construido un comedero con mesas de piedra, y entre otras cosas unas tumbas de origen cristiano. Eran como poco curiosas. No reparé en ellas, Odell estaba muy enfermo, parecía tener hipotermia. Llegamos a la falda de la montaña, en la que encontramos una zona muy pedregosa, sería nuestra residencia temporal. Senté a Odell al lado de un boquete en el suelo.
  -Aquí encenderemos un fuego después de que yo encuentre un arma para defendernos- dije señalando el boquete
  -Sí- dijo Xanthe con tono de pasotismo
Me acerqué a ella y le agarré por un brazo.
  -Quiero que sobrevivais a esto y para eso tenemos que estar unidos- dije con tono enfadado
Ella solo me miró a los ojos, forzó el gesto y se zafó de mi.
  -¡Xanthe, espera!- dijo Damara echando a andar
  -No, Damara, quédate con Odell, él te necesita más- dije
Eché a correr detrás de Xanthe. Ella iba inespugnablememte delante, siempre, no quería ni verme. De repente echó a correr.
  -¡Xanthe!¿A donde vas?- grité preocupado
Ella no contestó. Comencé a correr detrás de ella. De repente un animal que desconocíamos se interpuso. parecía un lobo, pero era mucho más grande. Xanthe lanzó un grito de terror.
  -Mierda- dije mientras me sacaba el chaleco dejando la camiseta gris al descubierto -Vamos
Me iba a enfentar a ese animal sin ningún arma. ¿Sobreviviría a ese combate?

De repente Tyronne hizo algo que no me esperaba. Echó a correr hacia un lado. Dejó que ese bicho me viese.
  -¡¡Eh!!¡¡Aquí!!- dijo Tyronne al tiempo que le tiraba un piedra a la cabeza
Yo estaba perpleja. ¿Como iba un chico de 17 años a vencer a un monstruo como ese, sin utilizar ningún arma? ¿Tanto merecía la pena salvarme que iba a dar la vida por mi?
  -¡¡Vamos, no me digas que tienes miedo de enfrentarte a un ser humano!!- dijo Kimi en tono burlón
El gran lobo corrió hacia mi hermano. Cuando se acercó lo suficiente saltó. Tyronne saltó hacia un lado y el lobo se cayó por un gran terraplen que daba al mar.
  -Jeje...acantilados- dijo Tyronne con una sonrisa
  -Esto no cambia nada- dije dándole su chaleco -Hay que averiguar por que estamos aquí.
Mi hermano Tyronne era un verdadero adicto a las artes marciales era cinturón negro de nosequé arte marcial, detrás de él iba Odell. Me fui en busca de madera para la hoguera.

Después de reunir una cantidad considerable de palos para quemar, mi hermana Xanthe encontró uno grande que parecía muy resistente.
  -¡Espera, espera!- dije tendiendo las manos hacia delante -Dame ese...
Cogí el palo en cuestión, debía medir un metro o así, tenía una rama corta que formaba una especie de empuñadura. Lo golpeé con todas mis fuerzas contra el tronco de un árbol.
  -Vaya, si que es bueno el mondadientes...- dije en tono apreciativo
  -Vamos, hay que ir junto con Damara y Odell- dijo Xanthe
  -Vamos...
Llegamos a la zona rocosa. Damara estaba al lado de Odell, y él estaba tumbado en el suelo de medio lado.
  -Hola Damara- dijo Xanthe -¿Qué ha pasado?

Tyronne parecía cansado.
  -Nada, le he quitado toda la madera de la pierna al pobre Odell- dije -pronto se recuperará
  -Bien- dijo Odell
Tyronne  empezó a amontonar estatégicamente las maderas dispuesto a hacer un fuego. Miró hacia ambos lados como buscando algo. Luego adoptó una posición pensativa. Cogió dos maderas y empezó a frotarlas entre ellas para generar calor y hacer el fuego.
  -Deberíais dormir- dijo Tyronne de espaldas a nosotros
  -Sí- dije
Él se sentó en una roca alta. Con su rama/espada detrás de él, supongo que vigilando.
  -¿No vas a dormir?- pregunté preocupada
  -Alguien tiene que vigilaros- dijo Tyronne con decisión
  -Ya...buenas noches, aunque sea de día...
Me desperté un par de horas después. Estaba atardeciendo. Tyronne seguía en aquella roca. Mirando hacia la puesta de sol a través de los árboles.
  -¿En que piensas Tyronne?- pregunté mientras subía por las rocas hasta dónde estaba él
  -En...lo pequeños que somos los humanos en comparación con nuestro mundo...
  -Bueno...parece que todo empieza a estabilizarse- dije mirando hacia Odell
  -Para volver a caer de nuevo después
  -No seas tan negativo...Tyronne...
  -No soy negativo...soy realista
Me giré de nuevo, Odell estaba despierto, y Xanthe se estaba despertando. Odell me hizo un gesto para que bajase. Le toqué el hombro a Tyronne y bajé con mucho cuidado de no caerme. Él bajó de un salto.
  -Bueno os he pedido que bajeis para hablar con vosotros- dijo Odell
  -Hay que averiguar por qué estamos aquí- dijo Xanthe
  -¿Y como pensaís hacer eso?- pregunté
  -Sabeis acerca toda la magia que rodea al día de San Juan ¿Verdad?- dijo Odell
  -Sí- contestó Tyronne
  -Necesito saber qué deseos habeis pedido- dijo Xanthe
  -Es por eso...por lo que me siento culpable- dijo Tyronne
  -¿Qué?- pregunté muy intrigada
  -Yo...pedí distancia...perspectiva, pedí alejarme de quienes me perturbaban y estar más con los que más quiero...- dijo Tyronne
Por un momento hubo algo de silencio entre nosotros, las olas golpeaban la costa y algunos pájaros cantaban lejanos. Xanthe levantó la vista hacia Tyronne
  -Eso quiere decir que...- dijo Xanthe con lágrimas en los ojos -¡¡Todo esto es culpa tuya!!
Odell no dijo nada. Se limitó a mirar a Xanthe con suficiencia. Yo estaba en medio. Tyronne se levantó y se alejó.
  -¿¡Os parecerá bonito!?- dije enfadada ante la mirada atónita de Odell y Xanthe -¿¡Tyronne lo ha estado dando todo por nosotros y vosotros se lo agradecéis así!?¡Decidme, ¿¡Qué habéis pedido vosotros!?¡Xanthe, tu has pedido que ese chico del que tan loca estás se fije en ti, ¿o no?!¿¡Y tú Odell!?¿¡Qué has pedido!?¡Carisma para con las mujeres, ¿me equivoco?!.....Yo he pedido que nuestra familia única y verdadera no se rompiese nunca...así que supongo que papá y mamá no formaban parte de ella...pero vosotros esperaba que sí...
Me fui junto con Tyronne. Seguía de espaldas observando como anochecía y la luna brillaba sobre el mar.
  -Kimi...estás b...¿llorando?- pregunté
  -Me voy a cazar...tenemos que comer...sobre todo Odell...tiene que recuperarse- dijo desviando el tema
El bosque que se alzaba frente a nosotros se había oscurecido completamente y el brillo de la luna ensalzaba el contorno de la montaña más alta de las dos de la isla. La figura de Tyronne desapareció entre las sombras.
  -Ten cuidado, por favor...Tyronne

Acerca de la obra

Historia de un naufragio. Cuatro hijos de una familia adinerada se pierden en el naufragio del yate familiar. Los padres vuelven sanos y salvos pero a los niños los dan por muertos. Ahora han de sobrevivir en una isla atiguamente poblada por europeos, sin comida, sin agua pero con la responsabilidad del mayor de ellos de cuidar a los demás. ¿Sobervivirán todos al cruel destino de acabar perdidos en una Isla alejada de toda civilización?